viernes, 31 de diciembre de 2010

mercadolibre review





Review on Mercado libre

MercadoLibre es una compañia publicaa de tecnologia que ofrece soluciones de comercio electronico para comprar, vender y pagar de todo a traves de Internet.





Ofrece a su comunidad de usuarios los siguientes servicios principales:

MercadoLibre.com, la mayor plataforma de compras y ventas por Internet de Amrica Latina
Compradores y vendedores se encuentran para intercambiar informacin y realizar transacciones de comercio electrnico con una amplia gama de productos y servicios, a precio fijo o en subasta. Tambin permite que los vendedores publiquen vehculos, inmuebles y servicios en una seccin exclusiva de avisos clasificados en lnea.

Las personas tienen el gobierno que meresen en ese caso mercadolibre en micaso particular no quiero comprender por ebay la cual es dueña de mercadolibre tiene en mexico funcionado este servicio de forma tan diferente a como funciona ebay en estados unidos.

algunos puntos

-las comisiones son mucho mas altas (los mexicanos somos mas pobres que los americanos pero pagamos comisiones mas altas)
-El servicio al clientecomparado con ebay es de lo peor diria incluso que no existe
-mercadolibre son muy leoninos para cobrar sus comisiones como si fueran ellos los que venden o compran

¿Porque continuamos vendiendo y comprado en mercadolibre?
Podemos en estos tiempo crear nuestra propia web para vender y comprar sin esto abusos
¿Porque no hay una compañia mexicana que compita con mercadolibre?
Cualquier empresa que no es mexicana al final de cuentas sus ganacias son llevadas fuera de mexico .

Estos son solo unos comentarios para pensar un poco
Realmente nos tratan con respeto a los mexicanos esta compañia o que?


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Lujambio condena venta de plazas en el SNTE

El secretario de Educación Pública comparece ante el Senado de la República; asegura que se ha avanzado el trabajo para modificar el reclutamiento

El secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, reveló que es "un mito" que los profesionales de distintas instituciones son "mejores" que los maestros que forman parte del SNTE.

Comentó que aun cuando comprende lo que en ciertas comunidades significa "heredar una plaza" hoy por hoy se ha avanzado para modificar el reclutamiento. Lo que no es tolerable, comentó, es la venta de lugares.

"Puedo entender la herencia de la plaza en términos antropológicos y sociológicos, pero más difícil es entender la compra y venta de las plazas".

Lujambio explicó que de acuerdo con los más recientes resultados de la prueba para lograr una plaza, los maestros en servicio tuvieron mejor puntaje que quienes buscan obtener un lugar procedentes de otras instituciones.

El funcionario argumentó que la primera condición para apuntalar la educación es fortalecer y modificar la forma de reclutar a los maestros.

Alonso Lujambio dijo que existen 23 mil directores que ganan como si todavía fueran maestros y aseguró que únicamente 5 mil maestros comisionados están realizando tareas sindicales.

Notas:

Antes que nada quiero comentar que no se trata de lo que diga el secretario de Educación Pública sino de lo que los ciudadanos vemos todos los dias.

Que raro que el Secretario empieza a ver los errores del SNTE, solo hasta que lo criticaron. No se vale el compadrazgo de mientras no me toques, yo no te toco. Que no tienen conciencia y responsabilidad para con el pueblo?

DURANGO 20 de septiembre del 2010 22:55
...***En el PLANTEL CBTis # 130 de DURANGO.,el Director RAFAEL FRANCO GARVALENA presidente de la COMISION DICTAMINADORA..,NUNCA RESPETA el escalafon Y promueve $$$$..,a personal desde asociado A ...hasta titular C...,hay PRUEBAS DE ELLO....LA SEP NADA HACE...... el TRIFECA esta enterado....MUNDO ENGAÑOSO SNTE..,TIBIO

Chilpancingo 20 de septiembre del 2010 21:47

en chilpancingo gro la maestra maria esther adame basilio filiacion AABE-630228F3A, clave presupuestal 11007481206.0 nos vendio en setenta mil pesos la misma plaza a tres personas en contubernio con uno del SNTE de apellido chavez y en la SEG no hacen nada con quien tiene uno que ir señor secretario. ojala publiquen mi comentario pues no me publicaron el anterior


Chilpancingo 20 de septiembre del 2010 21:30

en guerrero la maestra MARIA ESTHER ADAME BASILIO FILIACION AABE-630228F3A CLAVE PRESUPUESTAL 11007481206.0 ADSCRITA AL PRONAP de esta ciudad de chilpancingo en contubernio con un señor de apellido chavez an vendido hasta en tres ociasiones la misma plaza en 70,000 setenta mil pesos y a la mera hora solo se hechan la bolita uno y otro lo peor en la SEG, no hacen nada, gracias ojala lo publiquen




Dilapida la SEP 4 mmdp anuales en maestros que no asisten al salón de clases

Dilapida la SEP 4 mmdp anuales en maestros que no asisten al salón de clases

Detectan a 17 mil 322 comisionados en tareas que no tienen que ver con la docencia sino en cargos públicos, y que no dan clases, con base en documentos oficiales

Héctor Figueroa

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de octubre.- La organización civil “Mexicanos Primero”, detectó con base en documentos oficiales que la SEP envió al Congreso de la Unión como parte del Padrón Nacional de Maestros, que la cifra de docentes comisionados en tareas que no tienen que ver con la docencia es de 17 mil 322 y no de diez mil 279 como originalmente informó la dependencia.

Se trata fundamentalmente de maestros que el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) mantiene como “gestores” ante autoridades locales o federales, o que trabajan en oficinas de gobierno estatales, cobrando además su plaza como mentores, o bien que están comisionados a asuntos de carácter político con las claves en el padrón de AGD o AGS.

De acuerdo con “Mexicanos Primero”, el mantener este número de maestros percibiendo salarios de una o más plazas magisteriales sin dedicarse al trabajo frente al grupo, representa una erogación anual de cuatro mil millones de pesos, que la Federación transfiere a los estados para el pago de los docentes a través del Fondo Federal de Aportaciones a la Educación Básica (FFAEB).

La organización civil solicitó por tanto al Ejecutivo Federal, publicar cuanto antes los cambios aprobados por el Congreso de la Unión a la Ley General de Educación (LGE) y a la Secretaria de Educación Pública (SEP) y redactar el reglamento de dicha normatividad para transparentar más el padrón de maestros a nivel federal.

Iván Barrera y David Calderón de “Mexicanos Primero” dijeron que no basta con que el “Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2010 se haya solicitado a la SEP y a los gobiernos estatales transparentar las plazas de los maestros, revelar cuántos están comisionados y cuántos cobran doble o triple plaza, sino tener una ley transexenal en la materia.

Hay 300 mil 'aviadores' en la SEP: líder sindical

MÉXICO, DF.- En contraparte, actualmente existen más de 50 mil maestros desempleados.

Milenio
MÉXICO, DF.- El principal presupuesto que sostiene las campañas de los partidos políticos surge del sector educativo, que es el menos regulado, porque 15 por ciento del gasto anual de ese rubro es destinado a servicios personales no se sabe a qué se destina ni a quién y cómo se ejerce.

De acuerdo con Milenio, así lo aseguró el vocero del Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores al Servicio de la Educación, Noé Rivera Domínguez Aguilar, al señalar que si se hace una revisión de la Ley General de Educación se encontrará que más de 300 mil trabajadores que están en la nómina pagada por el gobierno, con supuestas funciones de docencia, no se sabe quiénes son ni dónde están.

Actualmente existen más de 50 mil maestros desempleados, sin considerar a los que cada semestre salen de las normales del país, ya sea de los que se titularon como licenciados en pedagogía o de los llamados inconclusos, que por alguna razón no terminaron su carrera.

El vocero del recién creado sindicato lamentó el desorden laboral existente en éste sector en el que curiosamente, dijo, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se creó un año antes de la Ley General de Educación, que data de 1944 y que por lo mismo las dos instancias, con más de seis décadas de vida, ya son obsoletas.

De ahí la importancia de una nueva organización sindical, expuso Domínguez Aguilar, que actualice la lucha del magisterio nacional e imprima un nuevo ritmo al sector educativo y a la vida sindical.

El dirigente explicó que actualmente las plazas del sistema educativo nacional "están bursatilizadas" ya que antes se vendían en promedio a 35 mil pesos, pero con las últimas decisiones entre el SNTE y la SEP se dejaron "al libre mercado" y en algunos casos se cotizan hasta en 180 mil pesos, "pese a que se ha frenado la entrega de plazas en el país".

Para el vocero del Sindicato Nacional Democrático, es necesario para corregir estos vicios, que se desarrolle un proyecto de Carrera Magisterial con la actualización de la Ley en la materia conectado a un instrumento de infraestructura que permita detectar las necesidades, los lugares y el personal que se tiene en funciones.

Biblioteca de la ciudad de Xalapa " Aeropuerto de la SEP"

Biblioteca de la ciudad Xalapa Veracruz
Biblioteca Pública Central Estatal de la Ciudad de Xalapa Jalapa Enríquez Centro Juárez 2 esq. Alfaro Jalapa Enríquez Centro.

¿En la citada biblioteca los "maestros" y la administración estatal no están enterados de la convocatoria nacional para terminar con la corrupción de la venta de plazas de maestros?

Sin mucha denuncia ni investigación se puede uno dar cuenta que es raro que en este lugar hay maestros que tienen 2 y 3 plazas contando obviamente la de la citada biblioteca (aclaro que en el registro de sus plazas la tienen asignada a una escuela o jardín, pero en la practica se presentan a cobrar, perdón trabajar es en la biblioteca de la ciudad en Xalapa Veracruz) todo lo anterior es mas sorprendente ya que es un lugar saturado de personal ,el cual los maestros no trabajan jornada completa pero si cobran sueldos profesionales por acomodar libros, platicando las novelas del momento, leyendo el periódico o el cafecito diario.

En las bibliotecas públicas tiene que reducirse el número de personal en el que se malgasta los ingresos públicos, puede existir un bibliotecario como tal y varios estudiantes o personal voluntario que de atención a los usuarios el cual cobre un salario mínimo por un trabajo mínimo.

Es inaudito que en una biblioteca pequeña los policías este sacando copias, estén leyendo el periódico en el lobby, tejiendo, además son en muchas ocasiones 3 al mismo tiempo esta bien que hay que crear empleo pero no de esta forma.

En esta biblioteca los maestros se salen de compras o a atender asuntos personales con y sin permiso pero en todo caso cobran. Tenemos la impresión de que parece aeropuerto por que hay uno que otro aviador.

El servicio al publico es malo ya que hay casos de abusos de autoridad de los empleados.Por e ejemplo la "bibliotecaria" Luz del Carmen Figueroa Marin agredio en forma un usuario que trataba exponer una quejas sobre la forma en que esta le pretaba el servicio de acomodar maletas ,se le amenason con negale el servicio con el policia al cuidado de la biblioteca.De este insidente el dia 10 de Noviembre de 2010 se presento una queja ante la directora de la biblioteca pero hasta el momento no hay resultados evidentes que muestren una llamada de atencion a la empleada por su comportamiento o una reubicacion etc.

En este lugar se continua vendiendo, heredando, asignando el trabajo a maestros que no quieren trabajar en las escuelas alegando enfermedades, compadrasgos de algún director, parentesco de algún diputado etc.

Se tiene que terminar con la costumbre de la SEP Estatal y federal de pagar por calentar la silla a los empleados, los cuales se sienten dueños de un trabajo publico.

Mientras la mayoría del pueblo mexicano pasa las crisis de costumbre tiene que pagar las vacasiones, enfermedades, estimulos (a la flojera), pagar porque profesionistas estudien etc.

En cuanto los estimulos economicos a los maestros no dare en este momento un gran comentario pero seria bueno que el gobierno se acuerde que los Burocratas maestros no son los unicos trabajadores ni ciudadanos de este pais y que el resto de trabajadores gana menos (un salario minimo ) y no tiene estimulos de ningun tipo por lo cual seria justo que revisen los salarios minimos y la situacion general de los trabajadores que no pertenecen a la burocracia gorda de tanto cobrar estimilos,primas,aginaldos,vacaciones,dobre y triple plaza y uno que otro vuelo en alguno de los tantos aeropuertos en el pais (escuelas y oficinas )


Esta biblioteca es un reflejo de la situación administrativa en la burocracia en México en la cual se mal gasta los recursos que pueden ser útiles en infraestructura en México.

Las quejas no funcionan ya que la SEP los tapa. Diciendo que ellos no notan ninguna y que los ciudadanos somos unos mentirosos.

Estas irregularidades no son únicas de esta biblioteca, mas bien son un ejemplo claro de como el pueblo ve lo que el gobierno niega que pasa en PEMEX, IMSS, SEP.

Estamos plagados de burocracia, cara e ineficiente y un gobierno que se hace de la vista gorda a mas no poder.

Saludos

Al presidente en turno calderón

Elba Esther Gordillo Morales

Presidenta Vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), liderazgo que ejerce desde 1989. A la eternidad con mas poder que el presidente Calderón con la Democracia a la mexicana. Este es tema para otro comentario.

jueves, 28 de octubre de 2010

Absorbe la burocracia 74.5% del presupuesto


Arturo Gómez / El Sol de México


Ciudad de México.- El elevado costo de su aparato burocrático mantiene a México como país líder en crecimiento de gasto corriente que este año absorberá el 74.49 por ciento del total del presupuesto de egresos, en detrimento de proyectos de inversión productiva o ampliación de programas de alto impacto social.

Análisis de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados, destacan que el gasto corriente durante los sexenios de Fox y Felipe Calderón se ha mantenido en una proporción de tres a uno sobre el gasto de capital, impactando negativamente en el desarrollo económico del país.

Entre el 2000 y el pasado ejercicio fiscal fueron ejercidos 14.9 billones de pesos de los cuales 12 billones -80.74 por ciento-, se destinaron a la operación del aparato administrativo y sólo 2.8 billones -19.26 por ciento- a proyectos de infraestructura u obras de inversión.

El recorte de 35 mil millones de pesos que implica reducir 3.5 por ciento el gasto en servicios personales y 6.4 por ciento en costos administrativos y operativos, sólo representa el 0.6 por ciento del total presupuestado en 2009 para gasto corriente.

Con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Banco Mundial, el organismo legislativo subraya que frente a ese oneroso gasto corriente, México se mantiene a la zaga en inversión de capital productivo con apenas 25.51 por ciento del total de su gasto programable a ejercer este año por 2 billones 320 mil millones de pesos. Guatemala, Argentina, Brasil y Chile destinan montos superiores al 25 por ciento de su gasto a capital de inversión acercándose gradualmente a naciones de la OCDE que para gasto productivo destinan 42 por ciento del total de su presupuesto.

La información de ambos organismos internacionales coincide en que México se mantiene a la cabeza en crecimiento de su aparato burocrático -5.6 por ciento anual- frente a naciones de América Latina con proporción de entre 2.8 y 3.2 por ciento, las cuales destinan entre 48 y 60 por ciento de su presupuesto a gasto corriente.

En ese sentido, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados apunta que con relación al pasado presupuesto de egresos, este año se ejerce 14.5 por ciento más en gasto corriente ante la constante expansión del aparato burocrático y retabulaciones, compensaciones y bonos que se pagan a funcionarios intermedios y de alto nivel.

En este año por ejemplo, la Secretaría de Hacienda está ejerciendo recursos adicionales por 770 millones de pesos para pago de salarios, creación de plazas y otras medidas contingentes de carácter laboral, al igual que la Secretaría de Agricultura con un adicional de 334 millones, la Secretaría del Medio Ambiente con 372 millones de pesos más y la Procuraduría General de la República con un gasto adicional de mil 301 millones de pesos.

Conforme al presupuesto de egresos de este año, de un total de 2 billones 320 mil millones de pesos, un billón 728 mil millones -74.49 por ciento- se destinan a gasto corriente y 591 mil 862 millones -25.51 por ciento- a inversión física.

Tan sólo para pago de servicios personales y "otros corrientes", el Gobierno federal ejercen un billón 178.4 mil millones de pesos que representan el 68.2 por ciento del total del presupuesto asignado para la operación de la administración pública.

Ejemplo del enorme costo operativo por pago de salarios y servicios personales, es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que destina 97.9 por ciento de su presupuesto -292 mil 870 millones de pesos- a gasto corriente y sólo 2.04 por ciento -seis mil 121 millones de pesos a inversión física.

El elevado monto en gasto corriente, también mantiene a México entre las naciones de Latinoamérica que menor parte de su presupuesto invierte en educación, salud y desarrollo tecnológico lo que explica la constante pérdida de posiciones en la escala internacional de competitividad y desarrollo humano que del lugar 32 descendió al 52, en los últimos diez años, según evaluación del Foro Económico Mundial.

* Presupuesto paralelo

Antonio Ortega Martínez, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, señaló aunado al oneroso gasto corriente en detrimento de la inversión productiva, se enfrenta un manejo discrecional del presupuesto por parte de la Secretaría de Hacienda que indebidamente transfiere recursos a fondos, fideicomisos u otros programas de la administración pública para "tapar hoyos" o crear nuevas coordinaciones o instancias.

"Paraestatales como Pemex, el propio Instituto Federal Electoral y la Secretaría de la Función Pública, continúan incrementado sus gastos en compensaciones, asesorías y servicios personales destinados a los altos mandos que se espera poder detectar en los análisis de la Cuenta Pública de los años precedentes a 2008", subrayó.

Ortega Martínez sostuvo que por el manejo discrecional de las partidas o presupuesto paralelo que maneja la Secretaría de Hacienda, no es posible tener un control estricto sobre las retabulaciones, compensaciones y prestaciones que se pagan a los funcionarios de alto nivel de la administración pública que por fortuna, dijo, quedarán circunscritos a la recién aprobada Ley de Salarios Mínimos.

El legislador consideró que más que una reforma fiscal regresiva con la que se pretende gravar con el IVA medicinas y alimentos, lo que se requiere es un manejo eficiente y transparente del presupuesto que aliente los proyectos productivos y no incurrir en los criminales dispendios de la administración pasada en que casi la totalidad de los excedentes petroleros se canalizaron al gasto corriente.

* Apretarse el cinturón

Raúl Feliz, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), apuntó que entre las alternativas para fortalecer las finanzas públicas y atenuar el "hoyo" fiscal por 300 mil millones de pesos, está la reducción del gasto corriente y utilización eficiente de los ingresos petroleros.

El gasto corriente, subrayó, representa un gran "hoyo" ante los graves problemas que está viviendo la economía mexicana que a diferencia de sus similares en América Latina registrará un decremento de 5.5 por ciento, la caída más baja desde la crisis de 1995.

Feliz asentó que ante la situación de emergencia económica al gobierno no le queda más que "apretarse el cinturón" y liberar todos los recursos disponibles para gasto de inversión que impacten en desarrollo económico y generación de empleos "porque sólo en esa medida se podrán obtener más recursos para resarcir los ingresos fiscales".

El catedrático señaló que otra alternativa sería recurrir a un mayor endeudamiento externo aunque esto implicaría una situación de riesgo ante el vencimiento de la cobertura petrolera para el 2010. "De todas formas, es imprescindible que el Gobierno federal empiece a disminuir su gasto corriente que sin duda alguna representa una pesada lápida para poder empujar las medidas anticíclicas que no han tenido el impacto deseado porque fueron tomadas tardíamente".

Precisó el catedrático que desde el segundo trimestre del año pasado se tenían precedentes de una baja en la actividad industrial y recaudación fiscal, pero no se tomaron las medidas preventivas y la situación se agudizó con el brote de la influenza humana cuyo costo es el equivalente al 0.3 por ciento del PIB.

Por su parte, el senador priísta Mario López Valdés, calificó de crítica la situación económica del país por el enorme "hoyo fiscal", la caída de las exportaciones, el desempleo creciente y la baja en la recaudación tributaria "que complican seriamente el panorama para 2010".

Los diputados Juan Guerra y Ascensión Orihuela, advirtieron que la situación obliga a recortar el gasto corriente y reasignar partidas a programas prioritarios. Incluso se pronunciaron por desaparecer dependencias como la Secretaría de la Función Pública que absorbe un presupuesto que no justifica.

Indicaron que solicitarán al Gobierno federal modifique los criterios de política económica para 2010 destinados a priorizar programas productivos y reducir en la mayor medida posible, el gasto corriente, lo que implicará la revisión en el gasto de muchas paraestatales y organismos descentralizados donde se concentra una elevada burocracia.

* Las cifras

El presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores, Francisco Labastida Ochoa, afirmó que el crecimiento desmedido en el gasto burocrático se observa directamente en los más de 32 mil empleados de confianza de Petróleos Mexicanos que perciben salarios sustancialmente superiores a los sindicalizados, además de contar con compensaciones, gastos de representación y préstamos.

Refirió que de acuerdo a informes de la paraestatal, en los últimos seis años la plantilla laboral aumentó en 5 mil personas, de los cuales tres mil fueron contratados en forma definitiva y el resto por tiempo y obra determinada.

Actualmente, según el Consejo Coordinador Empresarial, la paraestatal destina más de 61 mil 911 millones sólo para pago de salarios y prestaciones a 145 mil trabajadores entre empleados de confianza y sindicalizados.

Situación similar se observa en la Secretaría de Educación Pública donde aproximadamente un millón 300 mentores absorben el 97.2 por ciento del presupuesto total de 200.9 mil millones de pesos, en detrimento de la ampliación de la infraestructura e impulso de los programas educativos.

De acuerdo a la OCDE la baja productividad y deficiente preparación de los maestros mexicanos, es uno de los principales factores del escaso aprovechamiento académico que mantiene a los jóvenes estudiantes en el último lugar del ranking mundial en comprensión de lectura, capacidad para resolver problemas, historia y geografía.

Informes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores para la Educación (CNTE), revelan que se tiene más de 30 mil escuelas en condiciones deplorables e incluso sin servicios sanitarios por la falta de presupuesto de inversión.

Además, conforme al Presupuesto de Egresos que se ejerce este año, el Gobierno federal únicamente está invirtiendo el 0.4 por ciento del PIB en desarrollo de ciencia y tecnología, a diferencia de Argentina con 0.47 por ciento, Brasil 0.87 o España con el 0.9 por ciento, pero con una enorme brecha con respecto a Estados Unidos (2.7 por ciento), Japón (3 por ciento) o Corea del Sur con 2.3 por ciento.

En servicios de salud públicos México también figura entre los países que menores recursos destina a ese rubro con un 6.6 por ciento de su Producto Interno Bruto lo que lo sitúa por debajo de Afganistán con 9.2 por ciento del PIB, Botswana, 7.1 por ciento; Brasil, 7.5 por ciento; Colombia, 7.3; Costa Rica, 7.7; Cuba, 7.8; Argentina 9.8 y Canadá con 10.1 por cierto.

En su reporte evaluatorio la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca que no obstante que México aumenta cada año su presupuesto en salud, persiste un nivel deficitario en atención e infraestructura por el excesivo gasto corriente.

Burocracia mexicana, la más cara e ineficiente del mundo

Aunque México es el país que más recursos gasta en la operación de su burocracia, para 2011 se propone destinarle aún mayor gasto en salarios y prestaciones hasta absorber casi 77 por ciento del presupuesto.

  • 2010-10-17 | Milenio semanal
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Trámites, filas, requisitos, formularios, ventanillas, mostradores conforman la burocracia nuestra de cada día .
Trámites, filas, requisitos, formularios, ventanillas, mostradores conforman la burocracia nuestra de cada día . Foto: Arturo Bermúdez

En contrasentido con el compromiso de austeridad y eficiencia en el gasto público, el gobierno federal prevé para 2011 ejercer en pago de asesorías, estímulos y prestaciones adicionales a la alta burocracia 720 mil 691 millones de pesos, lo que elevaría en 2.1 por ciento el gasto corriente para alcanzar la cifra inédita de 1.95 billones de pesos, equivalentes al 76.6 por ciento del total del Presupuesto de Egresos. Con esto México refrendaría su posición como el país que más recursos destina a la operación de su costoso e ineficiente aparato burocrático.

Académicos, investigadores y legisladores asientan que de no haber una modificación sustancial en la estructura del presupuesto de egresos que privilegia el pago de salarios a una creciente burocracia y reduce las partidas al capital de inversión, difícilmente se lograrán tasas de crecimiento económico superiores al tres por ciento y se estará acentuando el rezago en infraestructura básica y cobertura de programas de alta prioridad, como son los de salud, combate a la pobreza, educación indígena, vivienda popular e investigación científica y tecnológica, áreas donde no obstante los graves rezagos, se intenta aplicar un recorte sustancial en el presupuesto de 2011. “Con la propuesta de egresos presentada por el gobierno federal se deja claro que lejos de implementar una estrategia que aliente el crecimiento económico con más inversión productiva e impulso de programas sociales, se fomenta la burocracia y opacidad en el ejercicio del gasto con abiertos dispendios y permanencia de más de 320 fideicomisos que involucran transferencias y manejo discrecional de más de 400 mil millones de pesos”, señaló José Luis de la Cruz Gallegos, director del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México.

Calificó de imprudente que frente a recortes sustanciales previstos para 2011 en infraestructura carretera, programas agrícolas, salud y desarrollo social, el gobierno federal pretenda elevar 5.5 por ciento el gasto de operación de su aparato burocrático a través del rubro de servicios profesionales y asesorías, que por sí solo implicará un gasto adicional de 41 mil 993 millones de pesos, equivalentes a las disminuciones en los presupuestos al campo, salud, educación y construcción de caminos rurales. El catedrático e investigador lamentó que el enorme paquete presupuestal que se pretende sea aprobado por el Congreso no incluya acciones anticíclicas para, a través del gasto, reactivar la economía y, por el contrario, se conserve la misma estructura de los últimos 10 años fincada en un gran gasto corriente que no genera crecimiento económico y una inversión poco productiva equivalente a sólo el 23.4 por ciento del presupuesto: la más baja de entre los países miembros de la OCDE.

De acuerdo a la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados, el gasto corriente durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón se ha mantenido en una proporción de tres a uno sobre el gasto de capital, impactando negativamente en el desarrollo económico del país que, desde hace una década, promedia una tasa de crecimiento anual de sólo 1.8 por ciento. Entre 2000 y el pasado ejercicio fiscal 2009, fueron ejercidos 17.1 billones de pesos de los cuales 12.7 billones —74.5 por ciento— se destinaron a la operación del aparato administrativo y sólo 4.4 billones —25.7 por ciento— a proyectos de infraestructura u obras de inversión.

Empleados del TSJ protestaron en 2009 por sus bajos salarios y porque " una élite de funcionarios cobra salarios millonarios".
Empleados del TSJ protestaron en 2009 por sus bajos salarios y porque " una élite de funcionarios cobra salarios millonarios". Foto: Julieta Mora/ Cuartoscuro

Con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Banco Mundial, el organismo legislativo subraya que frente a ese oneroso gasto corriente, México se mantiene a la zaga en inversión de capital productivo con menos de una cuarta parte de su gasto programable, a diferencia de países como Paraguay, Panamá, Argentina, Brasil y Chile, que canalizan entre el 28 y 33 por ciento de su presupuesto programable a inversión física, acercándose gradualmente a naciones de la OCDE, las cuales para ese mismo rubro ejercen poco más del 40 por ciento de su presupuesto.

En sus análisis ambos organismos internacionales coinciden en que México no sólo se mantiene a la cabeza en crecimiento de su aparato burocrático —6.8 por ciento en la actual administración federal—, sino que ejerce partidas extraordinarias para una élite conformada por mil 800 funcionarios con nivel de secretarios, subsecretarios, oficiales mayores, jefes de unidad y directores generales, así como 50 mil directores adjuntos, directores de área, subdirectores y jefes de departamento que solamente en sueldos absorben más de 12 mil 300 millones de pesos anuales.

PARTIDAS MILLONARIAS

Entre las jugosas partidas que la élite burocrática se dispone engullir en salarios, asesorías, bonos y prestaciones en caso de ser aprobado sin modificaciones el Paquete Presupuestal de 2011, destacan 103 mil 327 millones de pesos programados para las dependencias del Ejecutivo Federal y 23 mil 278 millones de pesos previstos para salarios y prestaciones de órganos autónomos como el Instituto Federal Electoral, y para integrantes de los Poderes Legislativo y Judicial, que prevén un aumento en sus percepciones de 9.5 por ciento a pesar de los compromisos asumidos con la austeridad y críticas a la compra de iPads y lap-tops a cuenta del erario.

Otra partida denominada mil 500, referida a “otras prestaciones salariales”, prevé una erogación de 134 mil 713 millones de pesos para retabulación de prestaciones de servidores públicos de alto nivel, diferentes a las que se pagan a los mandos medios y de base. La CFE, Pemex y el ISSSTE figuran entre las entidades que más estarán absorbiendo estos recursos para pago de compensaciones extraordinarias, bonos de actuación, viáticos y servicios médicos a su personal de mediano y alto nivel. Además, en la partida tres mil 300 referente a servicios personales y asesorías, el gobierno federal pretende gastar 30 mil 717 millones de pesos por la contratación de despachos que ofrecen asesorías contables, administrativas, financieras o informáticas, así como para el diseño o elaboración de proyectos que deberían de desarrollar funcionarios públicos responsables de las diferentes áreas de la administración pública.

El costo de la burocracia en México es equivalente al nueve por ciento del PIB nacional.
El costo de la burocracia en México es equivalente al nueve por ciento del PIB nacional. Foto: Claudia Guadarrama

Conforme al Presupuesto de Egresos de 2011, las dependencias que más pagarían asesorías y servicios personales son: la Secretaría de Educación Pública (SEP), con cinco mil 587.1 millones; CFE, con tres mil 612.8 millones; Pemex, con tres mil 585.1 millones; la Secretaría de Salud, con dos mil 297.4 millones; la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), con dos mil 35.9 millones; la Secretaría de Seguridad Pública Federal, con mil 737.3 millones; la Secretaría de Gobernación, con mil 548.8 millones, y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con mil 425.1 millones de pesos.

Luis Videgaray Caso, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, subraya que el presupuesto para el 2011 es preocupante porque no se propone un paquete económico social y en cambio eleva el gasto corriente de manera desproporcionada. “No es un presupuesto que promueva el crecimiento económico ni atienda las necesidades de la gente y eso lo vamos a corregir”, advirtió. El diputado federal precisó que las prioridades de un gobierno se conocen en su presupuesto, en los rubros donde se propone que se invierta el dinero, “ahí es donde se evalúa qué es lo que le importa al gobierno, y como vemos, la prioridad no es la gente sino mantener una burocracia elitista y poco productiva”.

Videgaray puntualizó que se ya realiza una cirugía mayor a la propuesta de presupuesto para atender áreas prioritarias e impedir que en aras de mantener privilegios a la alta burocracia que se ha extendido en todas las áreas de la administración pública, se apliquen recortes a programas como el de infraestructura carretera, donde se propone una disminución de 17 mil millones de pesos, o al campo, donde se intenta aplicar un recorte de casi 14 mil millones de pesos no obstante el creciente número de campesinos que emigran por falta de infraestructura y apoyo crediticio.

BUROCRACIA EN CRECIMIENTO

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados documenta que tan sólo entre 2006 y este año el número de plazas de nivel subsecretario en la Presidencia de la República aumentó de cinco a siete; los directores adjuntos de 15 a 59, y los directores de área de 124 a 132. En la Secretaría de Hacienda ocurrió algo similar: de 21 jefes de unidad existentes en 2006, para este año la cantidad se ubicó en 36. También aumentó el número de directores generales adjuntos, pero que cobran sus honorarios a través de partidas que son identificadas con claves. En esa Secretaria existen 570 puestos de mando superior, destacando seis subsecretarías, 26 direcciones generales y 116 direcciones generales adjuntas. Esto implica que por cada dirección general existen cinco direcciones adjuntas.

El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) estima que el costo de la burocracia en México es equivalente al nueve por ciento del Producto Interno Bruto, aunque aclara que existe una cifra negra de este gasto no reportado que sumaría otro cuatro por ciento, lo que convierte a nuestro país en líder mundial en gasto corriente. En 2011, conforme a la propuesta presupuestal, se prevé aumentar en 19 mil 666 las plazas en el Instituto Mexicano del Seguro Social, que se sumarán a las 402 mil 393 que existen actualmente, además de que consejeros presidentes y demás miembros del IFE contarán con mejores percepciones a las que registran este año, a pesar de que en 2011 se tendrán menor número de elecciones. Por igual se prevén incrementos en las plantillas de manos medios y superiores en la CFE, Pemex y la SEP, fundamentalmente, que destinan entre 80 y 97 por ciento de su presupuesto al pago de salarios, bonos y compensaciones.


comentarios

Excelentes noticias para los que pagamos impuestos y mantenemos a esta bola de parásitos que nunca sabemos que hacen!!!. El pueblo en general tenemos contacto con los empleados de dependencias y entidades de mas bajo rango, que en número son muchos pero en presupuesto reciben poco para sueldos y prestaciones. En México vivimos el mundo del revés: en la administración pública, a todos niveles, deberíamos encontrar a los mas capaces y honestos de la sociedad como servidores públicos y lo que hallamos es precisamente lo contrario, gente que en la iniciativa privada siempre ha sido un fracasado, un "Frustrado Alcántara" (personaje de programa cómico) que sueña con vivir del erario como rey y sin trabajar. Que un "cuate" lo acomode de lo que sea, de preferencia de jefe de departamento para arriba, porque JAMÁS en la vida ha ganado ni ganará en la iniciativa privada, pues no tienen mas talento que el de ser familiar ó amigo de alguien que ya "quedó bien parado"y ojalá se la dé de asesor, sin horarios ni darle cuentas ni resultados a nadie, nomas cobrando (robando diría yo pues entiendo que un sueldo es aquel estipendio que el estado brinda a un empleado por su trabajo). El mundo del revés porque nuestros empleados y funcionarios federales ineptos a quienes NOSOTROS pagamos sus megasueldos, se conducen como reyezuelos y no nos dan cuentas de qué hacen. Y leyeron bien INEPTOS y a las pruebas me remito: Fracaso en educación, en economía, en desarrollo tecnológico y que decir de seguridad. Quiero saber en que empresa o que persona física del mundo le pagaría sus honorarios a una secretaria que no sabe usar la computadora o el conmutador, un plomero que no sabe destapar un excusado, un contador que no sepa hacer balances. PERO EN MÉXICO SÍ LE PAGAMOS A GENTE QUE NO SABE GOBERNAR NI SACAR ADELANTE Y CON ÉXITO UNA DEPENDENCIA. Por eso nuestro Gobierno es el mas ineficiente del planeta... y el más caro.

Mi institucion burocratica ineficiente favorita,es el IMP,instituto mexicano del petroleo.
Miles y miles de metros cuadrados de oficinas y una majestuosa torre en el norte de la ciudad que solo ellos saben que hacen.
De todo el relajo que se armo con la refineria aquella,que calderon ya ni quiere oir,..y tambien de la contaminacion de aguas provocadas por el derrame ,cero opiniones tecnicas de la dependencia de gobierno que se supone investiga,desarrolla,y promueve tecnologia petrolera.
Instituto Mexicano de el Petroleo,..ustedes habian escuchado que existe?
ing juan carlos garcía m.
IPN Zacatenco.


Yo si sé de él...pero como 999,999 de cada millon de mexicanos, no sabemos que hacen....igual para las miles de dependencias publicas que existen que su trabajo sólo lo conocen quienes trabajan ahí... siempre lo hemos visto, hay dos clases de mexicanos: la clase dorada formada por todos los ineptos que medran a costa del grueso de la población y el resto del jodido pueblo.
más fácil es tratar de sumarse a esa caterva de huevones que hacer un frente unido para EXIGIR al inutil cuerpo de diputados y senadores buenos para nada que protesten y no aprueben el presupuesto para sostener esta lacra...pero como lo van a hacer???????? si son los que joden más!!!!!
Como es posible que se gaste el 76% del presupuesto para administrar el 24% restante?? creo que somos el hazmerreir de todos lo demás países, que ven con estas cifras el descomunal problema de corrupción que tenemos a todos los niveles de Gobierno, no necesitamos campañas en contra, las cifras hablan por si solas...pero no hay mal que dure 100 años ni pueblo que los aguante.
Mis amigos la reata se estira hasta que se revienta...


Pues es una de las Instituciones que más han sido relegadas, en aras de restarle eficiencia a PEMEX, y por lo tanto justificar su desmembramiento y su apertura a capital privado. Como dato, creo que en los 70`s, este Instituto había logrado sintetizar ya una gasolina de 100 octanos. Creo que si obtuviera los recursos necesarios, este instituto desde cuando hubiera enviado a capacitar gente para la exploración en aguas profundas, pero en fin, es una lástima el manejo de los "líderes" de este país, definitivamente no merecen estar en el lugar que ocupan.


jaja como siempre mas recursos; toda institucion academica que vale la pena siempre queda relegada por intereses politicos o personales, tambien recuerdo que a algun loco se le ocurrio que el IMP fabricara y desarrollara computadoras con marca "hecho en mexico" para no tener necesidad de importarlas (por lo cual durante un tiempo fue prohibido importar o que existieran importadores de computadoras), creo que se debe aplicar algo del estilo de hugorila chavez "institucion que no sirve eliminese"(aunque ese loco dice "ese edificio de ahi expropiese") muchas instituciones tambien se han convertido en un gran peso presupuestal, pues para entrar o tener plaza en alguno de ellos necesitas un compadre


En todas las instituciones gubernamentales el acceso ya es el 99% de los casos por herencia, el 1% se suma cada vez que se renuevan los mandos, es decir cada sexenio, cuando arriba una nueva camarilla de compadres, amigotes, amantes, familiares etc. del gobernante en turno...bueno te puedes acomodar pero sin garantía de permanencia, si tienes una pequeña fortuna con que ablandarle el corazón a algún líder sindical que te permita el acceso a algún puesto que puede ser hasta de barrendero, lo importante es estar adentro. (omití el adjetivo de "corrupto" en el caso del líder...todos lo son).


LA INFORMACION ES MAS QUE CLARA Y CONTUNDENTE, DE ALGO QUE DE ANTEMANO NOS IMAGINAMOS CORRUPCION E INEFICIENCIA SOBRE TODO DE LA ALTA BUROCRACIA POR ACCION U OMISION. SOLO BASTA VER LA CORRUPCION, LOS SUELDOS Y EL DESEMPEÑO DE SUS FUNCIONES DE : LA TREMENDA CORTE Y SUS MAGISTRADOS, EL IFE, EL TRIFE, PEMEX, CFE, LA SEP, DIPUTADOS, SENADORES, GOBERNADORES, PRESIDENTES MUNISIPALES, ASAMBLEISTAS, SRIA, DE LA FUNCION PUBLICA, ETC. ETC. Y POR SI FUERA POCO TAMBIEN SUS SINDICATOS Y LIDERES SINDICALES (CORRUPTOS Y MILLONARIOS) COMO EL SNTE, LA FSTSE, EL SINDICATO DE PEMEX, EL CFE, EL IMSS LA CTM, ETC. ETC. "TOTAL NADAMOS EN CORRUPCION E INEFICIENCIA"

Si Juarez viera esto, me cae que se hacia monarquico, mejores vientos soplarian con un rey que con cientos.

Y lo peor es que esto no es exclusivo del gobierno federal, si volteamos a ver las cifras en los gobiernos estatales en todos los niveles son igualmente escandalosos por excesivas y mas opacas maneras en la aplicación de recursos. Da lástima ver que la gente se polariza por uno u otro partido cuando estos excesos están avalados ampliamente por TODOS los partidos y gobernadores mediante los diputados y senadores, lamentablemente en vez de promover algún cambio la sociedad siempre encontrara en el presidente la figura de chivo expiatorio, que al ser reciclable sirve para los miles de políticos burócratas y sindicalizados que viven alegremente de nuestros impuestos y sin ser cuestionados o exigidos en sus labores. Hasta cuando mantendremos a esta bola webones los que en verdad trabajamos por un México mejor



fuente:www.msemanal.com


El mito del "gasto social"

por Roberto Salinas León

Roberto Salinas León es catedrático y consultor mexicano y Académico asociado del Cato Institute. Este ensayo fue publicado originalmente en el libro Políticas Liberales Exitosas (Fundación Atlas 2005). También puede leer este documento en formato PDF aquí.


Somos el caso extremo de una sociedad abierta; estamos, como diría un matemático, en el límite donde ciertos hechos de vital importancia en otros lados, se ven insignificantes aquí; el mismo límite donde los hechos vistos insignificantes en esos mismos lados, son considerados de vital importancia aquí…
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Sir John Cowperthwaite, Ministro de Finanzas de Hong-Kong, 1962

Las consecuencias del “gasto social”

En la economía política moderna, los riesgos a la libertad, a una sociedad abierta, provienen de tres factores principales: la visibilidad de grupos de intereses especiales, las transformaciones del estatismo en nuevas modalidades, mutaciones menos reconocibles de intervencionismo estatal en la vida cotidiana, pero no menos efectivas; y el problema de interpretación sobre el verdadero funcionamiento de los mecanismos de mercado, de un orden de libertad. Estos tres elementos se concentran en el instrumento de mayor abuso en los círculos del populismo, la demagogia y la política de todos los días: el “gasto social”.

Una de las enseñanzas de uno de los fundadores de la escuela de elección pública, James Buchanan Premio Nobel de Economía 1986) es que el poder del gobierno en el proceso democrático puede ser objeto de abuso por poderosos intereses especiales que buscan una redistribución del ingreso a su favor. Esto es lo que sucede en los debates presupuestales alrededor del tema del gasto público, y específicamente la figura retórica del gasto social. Este concepto es, y sigue siendo, una gran fuente de abuso político, que sirve los objetivos inmediatos de una mayor popularidad política pero que en la economía real equivale a una mera transferencia de recursos, incluso una deficiente administración de las arcas fiscales. El problema mercadológico es que la oposición formal a ciertos usos del gasto público, con un adjetivo tan servicial, tan políticamente correcto, como “social,” representa un esfuerzo perdido—aun cuando esta oposición no esté en contradicción con los objetivos de reducir la pobreza, buscar mejores, más eficientes usos del gasto público, y en última instancia de una sociedad donde se pueda vivir mejor.

Los aumentos sistemáticos en el rubro de “gasto social” en el presupuesto federal mexicano no se han reflejado en una disminución verificable de la pobreza en el campo, en los centros urbanos, en el economía en general. Al contrario, se han multiplicado abusos presupuestales, al servicio del mercado de rentas que caracteriza la burocracia moderna, y todo bajo la predecible excusa que se necesita aumentar “gasto social”—bajo la inocencia de pensar que el Estado es creador de riqueza, fuente de prosperidad, y no meramente un administrador más (generalmente ineficiente) de recursos. La percepción generalizada es que existe una obligación del Estado para resolver todos los problemas de bienestar de los ciudadanos. En las palabras de James Buchanan, el lema “el Estado se ocupará de usted” parecería ser el himno de la modernidad. Sin embargo, los llamados constantes para atacar un problema por medio del aumento al gasto en rubros como educación (digamos, con un objetivo arbitrario de alcanzar 8% del ingreso nacional) o salud o vivienda, pasan por alto dos consideraciones: el hecho que para poder destinar recursos a una de estas actividades es necesario primero retirarlos de otro sector de la sociedad, lo cual implica no la creación de riqueza, sino la transferencia de la misma; el hecho que un problema de financiamiento no necesariamente exige mayor gasto, sino mejor uso del gasto—o sea, que la solución a un problema social debe contemplar la idea de “costo-eficiencia” de los recursos. De otra forma, literalmente, se están tirando recursos escasos a la basura.

La siguiente gráfica, elaborada por Quántica Consultores, demuestra en una forma dramática la injusticia generada por el desperdicio presupuestal del “gasto social”:

gasto fiscal

Es decir, esta gráfica refleja el comportamiento de dos variables claves: la participación de los dos primeros deciles de la población en nuestro ingreso nacional (es decir, las familias más pobres del país) y la participación del “gasto social” en el gasto federal. El primero ha sufrido una caída de arriba de un 20% en el periodo 1990-2000 (misma que ha empeorado en el presente sexenio), al bajar de un porcentaje de arriba del 5% del ingreso nacional a 4% en la actualidad; el segundo, sin embargo, deja entrever un aumento exponencial en el gasto social, como la proporción del gasto federal total, al pasar de unos 38 centavos de cada peso gastado, a 63 centavos de cada peso en el presupuesto federal. La inferencia, a primera vista, es que las familias más pobres de la economía mexicana se han visto perjudicadas, no beneficiadas, del alza observada en el rubor de “gasto social”. Sin duda, hay varias explicaciones, pero un hecho es contundente: la brecha que se genera a partir de 1996 equivale a la renta burocrática derivada del gasto social—o sea, el hecho que un 75% del gasto social lo consume el aparato gubernamental.

Este hecho refleja el problema de elección pública en las sociedades modernas. Un sistema que permite que la mayoría democrática, o la representación política, expropie la propiedad de otros en nombre del “bien social”, no es congruente con una sociedad civil basada en la protección de los derechos de propiedad. En el ejercicio anterior, hubiera sido mucho más eficiente, y acto de caridad infinitamente más reconocible, si los recursos que se destinaron al aumento del gasto social se hubieran repartido, directamente, en efectivo o en bonos intercambiables por servicios sociales como educación y salud, entre las cuatro millones de familias más pobres del país. Bajo ese escenario, los recursos fiscales que hoy ya se comió la burocracia, se hubieran canalizado, y quedado, en poder de las familias más necesitadas del país. Por consiguiente, la intermediación burocrática de estos recursos no tan sólo privo a estas familias de una oportunidad de financiamiento, sino, más importante aun, de la libertad de elegir el uso de recursos que supuestamente se tenían marcados para este sector de la sociedad.

En esas circunstancias, el proceso político ha manipulado esta figura romántica del “gasto social” para privilegiar no a los más necesitados, sino a los intereses de grupos bien organizados, que así minan el proceso económico y la oportunidad de desarrollar mejores usos de los recursos fiscales de la nación. Sin duda, los temores naturales de vivir sin una figura paternalista que permita la redistribución de la riqueza oscurecen el reconocimiento abierto del mito del gasto social. El especialista en la materia Henry Manne, otro pensador importante de la escuela de elección pública, sostiene que el problema de “la venta del orden de mercado” obedece a la existencia de mercados políticos donde se intercambian favores (vota por mi) por favores (prometo subsidios, gasto social, lo que sea). Este es el problema de “rent-seeking” (rentismo) que hace difícil transformar las ideas de la sociedad abierta en política social. La libre asignación de recursos en un orden de competencia siempre enfrenta el problema de intereses especiales, de rentismo. La redistribución de ingreso que se da por medio de las rentas en el medio político necesariamente distorsionan los mecanismos de mercado. Esto representa un reto permanente para la formación de una sociedad libre, por medio de la serie de reformas estructurales que necesita nuestro país.

Las dimensiones del proyecto económico

En la actualidad, el proyecto económico responde más a la coyuntura que a las bases permanentes para el alto crecimiento. El desafío de la transformación estructural implica analizar, en forma objetiva, lo que se ha hecho, pero sobre todo, lo que falta por hacer. Ello, a su vez, necesariamente implica abandonar el simplismo político de brindar una “vital importancia” a la ecuación que el mayor “gasto público” es la principal solución a los problemas económicos del país. En las palabras de Luis Rubio:

Lo que está de moda es criticar la apertura, proponer una renegociación del TLC y demandar mayor gasto público. En suma, restaurar las políticas que nos llevaron a padecer años de crisis. Las épocas de crisis destruyen el ahorro familiar, desaparecen empleos, y empobrecen a la población…pero también hacen riquísimos a muchos empresarios, líderes sindicales, y políticos, y abren el camino para hacer de la intermediación de las burocracias un elemento clave. En lugar de discutir los temas urgentes del país, vivimos el debate impuesto por los intereses y frivolidades de los vivales de siempre. Evidentemente es imperativo crear condiciones que restauren la capacidad de crecimiento de la economía, pero invocar a lo que no funcionó, no sólo es absurdo, sino ominoso. (Luis Rubio, “El Motor de la Economía”, Reforma, Abril 27, 2003, p. 29A.)

Parecería que los asuntos de vital importancia para el país son considerados insignificantes en el debate actual. Empero, la formación de riqueza, aquí y en todo el mundo, depende de principios, de bases que garanticen prosperidad a largo-plazo. No hay varas mágicas. Hay caminos correctos o caminos equivocados.

La transformación va más allá del ajuste macroeconómico, acuerdos particulares o planes nacionales de desarrollo. Si el gobierno interviene en la distribución de la riqueza, independientemente de los mecanismos fiscales de gasto a su disposición, necesariamente estará retirando una porción de los factores de producción de otras áreas de la economía. Esto sucede con el abuso del sistema impositivo, e instrumentos como el “gasto social”. El privilegio de unos requiere la pérdida de otros. El desafío de la transformación es sustituir la distribución de riqueza (el bajísimo rendimiento del gasto), que ha significado la distribución de la pobreza, por la distribución de las oportunidades, las posibilidades de crecimiento para todos los ciudadanos.

Douglass North, Premio Nobel de Economía 1993, afirma la importancia del marco de instituciones, los incentivos a largo-plazo, en el desarrollo económico. North sostiene:

  • Las instituciones definen las limitaciones diseñadas por el ser humano para dar forma a la interacción humana.
  • Las instituciones reducen la incertidumbre al proveer una estructura básica para la vida cotidiana.

En otras palabras hay condiciones jurídicas que determinan el desarrollo a largo plazo. El propio acto de intercambio, sea entre dos personas o dos millones de personas, presupone la institución del contrato, protección de derechos de propiedad, y la premisa que una parte gana sólo si la otra gana. Ya es un hecho formal, y no solamente una especulación informada, que existe una re relación causal entre grados de libertad económica y mayores índices de crecimiento. Es decir, a más libertad, más prosperidad. Los apóstoles del “gasto social” deberían estar más preocupados de ampliar los espacios de la libertad de elección, si realmente se preocupan por mejorar las condiciones de vida de las familias mexicanas más necesitadas.

La versión del Índice de Libertad Económica Mundial 1975-2005 encuentra una correlación positiva entre la libertad económica y el crecimiento, misma que sugiere que los países que aplican políticas consistentes con los criterios de libertad de elección se ven premiadas con una tasa de crecimiento mayor, y un nivel de vida más alto. El índice de este estudio coloca a México en el lugar 45 de un universo de 103, o sea, en el tercer quintil de este grupo. Entre los primeros lugares de esta lista se encuentran países con escasos recursos, que sin embargo han logrado altos índices de crecimiento en los últimos veinte años: Hong Kong, Suiza, Nueva Zelanda, Singapur, Taiwan, y otros. Esa es la diferencia que hace la libertad en una economía: reducción de trabas innecesarias, estabilidad de precios, bajas tasas impositivas: mayor oportunidad y mayor bienestar.

En ausencia de un marco que ofrezca garantías institucionales al trabajo y a los frutos del trabajo, surgen problemas de incertidumbre en materia de propiedad, de pérdida de cálculo económico, asignación ineficiente de recursos, así como la anomalía que unos tienen mayor derecho a los frutos del trabajo de otros—precisamente lo que suele pasar cuando se manipula la mítica figura del gasto social. En concreto, sin el derecho a la propiedad en el marco de un esquema que facilite transacciones económicas, desaparece el motor de un mercado libre: los incentivos.

Las bases de una reforma presupuestal

En materia de la libertad económica, una segunda ola de reformas en los rubros fiscal, así como presupuestal, significan acciones para consolidar un país más próspero, que brinde oportunidades para todos los mexicanos. Los impuestos, de este punto de vista, representan el precio que debe pagar el ciudadano para obtener los servicios básicos de un gobierno: paz, seguridad, y la protección de los derechos de propiedad. La política fiscal, por tanto, debe procurar eficiencia y equidad en el ejercicio cotidiano del gasto público. Precisamente, el problema capital que enfrenta el gobierno mexicano no es tanto el bajo nivel de recaudación fiscal, sino la alta ineficiencia e ineficacia del gasto público, tanto por el elevado costo de operación del aparato gubernamental, como por la multiplicidad de funciones que este realiza.

A partir del inicio de la década de los 90s, se ha dado un aumento significativo en el tamaño del gobierno. En este periodo, el gasto total de gobernar ha pasado de 9,4% del gasto programable a un 12% en la actualidad, lo que equivale a un aumento de 75% en términos absolutos:

gasto fiscal 1

En materia presupuestal, una reforma estructural integral debe trabajar sobre los siguientes rubros del universo fiscal en México:

Estabilidad Fiscal: es prioritario contar con un esquema fiscal estable, que permita el desarrollo de empresas y empresarios, que brinde incentivos para la inversión y que entorpezca lo menos posible el desarrollo de los negocios. Las decisiones empresariales no deben ser función de cambios repentinos o arbitrarios en la miscelánea fiscal, como nuevas tasas especiales o la expropiación de los recursos del sistema de ahorro para el retiro, sino el producto de argumentos comerciales. Por ello urge cambiar el esquema impositivo de recaudación por un esquema que utilice impuestos bajos como motores de inversión. Por ejemplo, una simplificación radical del código vigente, que elimine preferencias fiscales, y que reduzca la necesidad de vivir con documentación innecesaria, auditorias constantes y manejo de criterios contables sumamente complejos.

Reducir el Tamaño del Gobierno: La sociedad mexicana no puede seguir pagando por un gobierno obeso y poco productivo. Son pocos los que pagan impuestos, de por sí altos y discrecionales, y sobre ellos recae todo el gasto que realiza el gobierno. Por ello, urge que el gobierno se ajuste al tamaño de nuestra economía y sea más eficiente en su manera de hacer las cosas. En los países miembros de la OCDE, el gasto público ha aumentado en forma exponencial en los últimos cincuenta años: de un promedio de 8,3% del PIB a un promedio de 47,2% del PIB. Sin embargo, el nivel óptimo del Estado es de 10%-15% del producto nacional. Si se da un nivel de gasto mayor a 40%, se observa un nivel menor de crecimiento, reflejo de una mala asignación de recursos.

Incluso, l os múltiples propósitos de la Convención Nacional Hacendaria implican definir tres interrogantes capitales del ejercicio del gasto público federal: ¿en qué se gasta, como se gasta, y porqué se gasta? Si bien estas son preguntas sobre el sistema de egresos, y sobre una reforma presupuestal, su análisis significa abordar la Reforma del Estado. En el fondo, la conclusión del debate fiscal refleja diferentes visiones sobre el papel del estado en la sociedad. El Estado se concibe como el mecanismo institucional de coerción que requiere una sociedad para obligar a las partes involucradas a respetar los términos de intercambio, bajo un clima de paz y seguridad. Si, paralelamente, también abarca funciones adicionales, como distribución del ingreso, la previsión de servicios básicos, o la propiedad monopólica de unos factores de producción, necesariamente retira una porción de factores de producción de otras áreas de la economía. El tamaño de los ingresos es función del tamaño de los egresos, y el tamaño de los egresos es función del tamaño del Estado que desean los participantes del contrato social. El gran dilema para los participantes de la Convención es que bajo el criterio tradicional, las actividades del Estado se limitan a un campo de acción que no es consistente con varias de las actividades que, de acuerdo a la sabiduría convencional, debe llevar a cabo el Estado—ciertamente, no es consistente con otorgar privilegios, planear, orientar y dirigir la actividad económica, organizar factores estratégicos de producción, o usar el sistema de impuestos para redistribuir la riqueza. Por ejemplo, en la vision de James Buchanan, le corresponde al Estado “funciones protectivas y productivas”, por ejemplo, la protección de propiedad privada, observar el cumplimiento de contratos voluntarios, garantizar la entrada y salida de mercados de industria, servicios o comercio, la prevención de los fraudes en actos de intercambio, y la previsión de ciertos “bienes públicos”, como la administración de la justicia, la preservación de la paz social, o la construcción de una amplia red social para los menos protegidos de la sociedad.

Necesariamente, esta reflexión nos lleva a plantear la pregunta sobre el tamaño del Estado que desea la sociedad, ya que el costo del Estado implica una reducción de los recursos del sector privado, una pérdida de ganancias por los intercambios potenciales que se hubieran realizado con esos recursos, y un costo en la burocracia de los ejercicios fiscales de recaudación. En el fondo, todos los temas de la Convención Hacendaria tocan el tema más importante, la madre de todas las preguntas, de los debates en la política económica contemporánea de nuestro país: ¿qué tipo de Estado queremos?

Responsabilidad fiscal : Hay gobiernos responsables y gobiernos irresponsables. Mantener equilibrio en las finanzas públicas no es dogmatismo fiscal, sino un reflejo de que se debe manejar los recursos públicos bajo un marco de responsabilidad. Ruth Richardson, ex-Ministra de Finanzas de Nueva Zelanda, habla de la responsabilidad de un gobierno de prever ‘aterrizaje suave’ para los imprevistos, por ejemplo construir una red de protección para el sector de marginados de una sociedad. Sin embargo, dice, es necesario evitar que la red se convierta en un paragüas de hoyos negros presupuestales, al servicio más de los privliegios y menos del interés público. La marginación es un problema estructural de la economía. El problema no se puede superar redistribuyendo la pobreza, sino generando condiciones de riqueza. Es mucho más importante plantear como lograr altos niveles de crecimiento, con estabilidad de precios, que satanizar el principio elemental de que no se puede gastar más de lo que se tiene.

Transparencia fiscal : El gasto público es un préstamo por parte del universo total de los contribuyentes, captado vía impuestos, que vence cuando el universo mencionado recibe el servicio a cambio—seguridad, impartición de justicia, protección de propiedad individual, así como algunos servicios públicos. El presupuesto mexicano ha sido objeto de constante abuso por parte del proceso político, precisamente porque no se ha generado un sistema de rendición de cuentas. Esta laguna institucional ha cambiado, recientemente, en aras de transparentar la gestión del gasto público. El formato de presentación del presupuesto que se adoptó para el proyecto de egresos en el 2003 es un paso de vital importancia hacia una reforma presupuestal. Este diseño basado en metas e indicadores, estilo resumen ejecutivo, permite el análisis objetivo, muestra claramente los desperdicios financieros y revela varias incongruencias, así facilitando la toma de decisiones para los legisladores. Anteriormente, los diputados mexicanos recibían un proyecto caracterizado por toneladas de papel, con un total de trece tomos, lo que se prestaba en forma muy natural a esconder la información en un universo contable hiper-complejo, con más de 10.000 proyectos específicos de gasto y una enorme multiplicidad de actividades. A partir del nuevo formato, los representantes del gobierno deben “rendir cuentas” en base a indicadores de desempeño (algunos que son verdaderamente ridículos, pero no por ello corregibles). La tarea vital en materia de mayor transparencia es exigir al proceso político en su totalidad que corrijan los indicadores, así como las metas. Esto, en las palabras de Ricardo Medina, daría lugar a que los políticos nos digan, en cristiano, “los ‘para lograr qué’ de cada centavo que nos piden”, con lo cual se podrían generar ahorros fundamentales en el presupuesto, tanto en recursos erogados, como en costos de oportunidad.

Comunicación fiscal : Las propuestas para hacer más eficiente el proceso presupuestal se basan en una distinción clave entre un sistema de contabilidad nacional, el cual tiene una misión meramente descriptiva, y un mecanismo de decisión de políticas públicas de “para qué” y “para quién” sirve el gasto público. Algunas ideas de estrategias de comunicación que se podrían seguir parten de la premisa que las cosas sí pueden mejorar en ausencia de una reforma fiscal, al presentar un proyecto de reducción o ahorro del gasto público. Para ello, se podría proponer:

  • Realizar una encuesta nacional sobre lo que la gente piensa del gasto público, que incluya preguntas como las siguientes: ¿para que se usan los impuestos? ¿quiénes se benefician del gasto público? ¿son correctas las prioridades de gasto? ¿en qué se debería gastar el dinero público? ¿cree que el gobierno debería gastar más? ¿cree que el gobierno podría hacer más con el dinero que tiene? Ello le daría “legitimidad” a los lugares comunes de los que habla el proyecto y a la vez daría al gobierno pistas constantes de lo que se podría hacer, mediante todo un mecanismo que aparenta realizarse bajo la idea de un “ejercicio democrático”.
  • Una estrategia de difusión del desperdicio público, haciendo públicos los “casos de horror”, bajo una campaña que sorprenda a la población por la información autocrítica que se presente. La clave aquí es generar el consenso para que sean los propios secretarios y/o funcionarios los que "denuncien" los problemas, bajo la idea que el recurso que administra el gobierno no es del gobierno, sino un monto “prestado” por la población para cumplir con el deber estatal.
  • Una estrategia de difusión que nos hable de un gobierno comprometido con la idea de “gastar mejor con menos”. Ello implica mostrar, con una batería constante de casos, el destino de los ahorros, los ahorros generados por los ajustes internos, así como destacar los ahorros y destinos que se pudieran dar si se realizaran todos los ajustes necesarios, sobre todo en dependencias y programas que hoy generan tanto desperdicios como asignaciones totalmente in equitativas e ineficientes.
  • Una campaña de difusión de la carta de los derechos del contribuyente, que el gobierno nos informe en que gasta y como lo gasta, como parte de la estrategia de rendición de cuentas. Esta carta y los informes deberían llegar junto con carta que envía el SAT en agradecimiento por pagar los impuestos a tiempo.

Estos ingredientes de la reforma presupuestal sin adjetivos descansa en la premisa que el gasto público es del público, no del burócrata. Esta premisa de sentido común la entiende todo mundo, menos el político mexicano privilegiado que ha vivido de los huesos presupuestales, que pide más y más, sin importar en qué se gasta, o como se gasta. La disputa fiscal sobre los recortes presupuestales, y los debates recurrentes sobre el proyecto de egresos para años venideros, se centra en sólo un tema del sistema fiscal, el apartado de ingresos. El énfasis es siempre sobre más, independientemente de la lesión que ocasione a los derechos de propiedad o a la estabilidad fiscal, no sobre la necesidad de racionalizar el apartado de egresos, de gastar mejor.

Otro principio de sentido común, sin embargo, es que cuando alguien gasta dinero que no es suyo en un proyecto que no es suyo, le importará muy poco cuanto se gasta y como se lo gasta. Más aun, cuando alguien (digamos, gobernador, o presidente municipal, o algún diputado) gasta dinero que no es suyo en un proyecto que ve como suyo, le importará poco de donde vienen los dineros, más le importará muchísimo cuanto hay, y por cuanto tiempo. Estas dos premisas operan en forma perversa dentro del actual círculo político, donde los reclamos se centran alrededor de los recortes, y las baterías se gastan en pedir más—sin rendir cuentas, sin decir como y a dónde, sin el desgaste de justificar más recaudación a niveles locales.

Una reforma fiscal integral que logre el objetivo de un cambio estructural no puede iniciar ni con mayor presión recaudatoria (más y más altos impuestos, por ejemplo), ni sin una atención detallada sobre los egresos. Sólo a partir de estas dos estrategias, se respeta el principio de que el gasto público es del público. Pedir más se justifica sólo en la medida que el mayor ingreso logre un bienestar comprobable y transparente. En la actualidad, las tasas de retorno tributario son muy bajas. Los mayores gastos en “gasto social”, en gasto corriente, en gasto estatal, no reditúan en beneficios observables—vaya, ni siquiera en las obligaciones básicas del gobierno, como son la protección de los derechos de propiedad, la seguridad pública, o la paz.

Bajo esta óptica, las tasas impositivas que pagamos los causantes mexicanos son de las más altas del mundo, ya que lo que recibimos a cambio representan beneficios bastante inferiores a los que otros ciudadanos, en otros países, toman como un hecho.

El derroche presupuestal, desgraciadamente, figura poco en la agenda del debate fiscal. La mayoría de las propuestas, desde gobernadores hasta llamados para una hacienda de Estado, se concentran en como aumentar ingresos, y no en como racionalizar el gasto actual. Los costos de oportunidad son enormes, sobre todo cuando el gasto denominado “gasto social” se encuentra secuestrado por la intermediación de la burocracia mexicana. Hay mucha, pero muchísima tela de donde cortar—y cada pedazo de la tela burocrática representa oportunidades de ingreso directo para las familias más pobres del país, o recursos liberados para actividades con mayor productividad, o nuevos ahorros que permitan encontrar un destino más eficiente.

Otro principio de sentido común: a mayor gasto público, menor gasto privado. Es muy cómodo reclamar mayores botines de gasto, sin considerar las fuentes de ese gasto. Si un gobernador persiste con el berrinche tributario, debería entonces justificar su posición ante los causantes, el público que financia el gasto gubernamental. Cada peso adicional que pide un gobernador, un diputado, un burócrata iluminado, un exquisito de la academia que vive del subsidio estatal, es un peso menos para el público general, ya sea el ciudadano del presente (que paga con impuestos, y antes con inflación) o del futuro (los causantes que no han nacido pero que ya están comprometidos para hacer frente al peso de la deuda pública, o sea, imposiciones diferidas a otra generación).

Un último principio de sentido común: lo mío es mío, no de otros, ni mucho menos de un gobierno que ha servido más para pedir, quitar y expropiar que para servir, facilitar y dejar trabajar.

Una cosa es lo que es, y no otra cosa. Los déficit fiscales, de cualquier tamaño, los paga alguien-- concretamente, los causantes. Los causantes pagan ya sea a través del proceso inflacionario o a través del proceso impositivo. El gobierno, de no caer en esta disyuntiva, se ve necesitado de contraer nueva deuda, deuda que se pagan por ciudadanos actuales o por causantes futuros—los tataranietos fiscales. El déficit no es gratis, aun cuando se presente bajo fines tan bienintencionados de combatir la pobreza. Los miembros de la clase política piensan que el voto popular es un cheque en blanco para gastar. Es muy bonito decir que ahora sí habrá riqueza para todos, o que podemos elevar los salarios por decreto, o que al tenor de un dedazo se puede repartir el ingreso nacional. Empero, las consecuencias se tienen que pagar : por los causantes actuales o los tataranietos fiscales. Los políticos no se preguntan quién paga. Si se gasta mucho más allá de lo que se tiene, a la postre, se dispara la inflación, baja el poder de compra, se encarece el crédito, y se da la necesidad de legislar impuestos, nuevas cargas “públicas” para financiar las extravagancias presupuestales de nuestros representantes bienintencionados.

Los políticos que prometen distribuir la riqueza, acaban distribuyendo la pobreza. Los países más pobres son los que han aprendido que el mecanismo fiscal del presupuesto deficitario es un pésimo mecanismo para la distribuir riqueza. No hay excusas. Un déficit fiscal presupuestal conduce a menos recursos para la inversión productiva, incentiva el gasto irresponsable por parte del gobierno, y presiona las tasas de interés al tener que recurrir al endeudamiento interno.

En estas épocas de estancamiento, cuando la creatividad de las ideas debería ser un activo intelectual, es preocupante observar reclamos de populismo, llamados para aflojar las riendas monetarias, o incrementar el nivel de gasto. Es más preocupante aun cuando los llamados vienen de los empresarios más destacados del escenario nacional—llamados irresponsables, populistas, aun cuando se emiten siempre en nombre de “generar empleo y crear demanda”. La grasa es un ingrediente muy efectivo para hacer crecer un cuerpo humano, para “generar” crecimiento, independientemente si este sea horizontal, o conduzca en forma inevitable, a la gordura, o un paro cardiaco, o una enfermedad similar. Asimismo, la cocaína es otro ingrediente muy efectivo para agilizar un cuerpo flojo, letárgico, aunque efectivo para inhabilitarlo en forma permanente.

Algo similar sucede con las políticas de lo que Ricardo Medina denomina “dinero fácil”. Un déficit fiscal elevado, sostenido, no genera riqueza—no aumenta la cantidad de recurso disponible en una sociedad. Implica solamente una transferencia neta de recursos del sector productivo hacia el sector gubernamental (generalmente ineficiente en la gestión del gasto). El dinero para financiar actividades “públicas” con un aumento en el gasto no sale gratis, ni se genera ex nihilo, de la nada. Representa un recurso que se transfiere por medio del proceso inflacionario (el cual ya no ocurre en nuestro país) o por el proceso impositivo, por medio de deuda pública, o de impuestos. Si el aumento en el gasto se genera por vía de la deuda pública, empeora el riesgo país y presiona las tasas de interés hacia arriba, además de que se está generando una carga impositiva a erarios inexistentes, a generaciones que no han nacido todavía. Si se genera por la vía de impuestos, tenemos más de lo mismo, y más de lo peor.

El populismo de “dinero fácil” confunde más dinero con más poder adquisitivo. Las ventas y empleos no se aumentan con más dinero, sino con dinero que pueda comprar más. Por otro lado, la mejor forma de lograr mayor flexibilidad en la economía mexicana es por medio de cambios estructurales que logren incentivar la productividad laboral. Esta es, en el fondo, la variable que explica la falta de crecimiento, valor agregado e inversión, en la trayectoria económica del país. La reforma que podría funcionar como detonador de mayores inversiones, como el choque psicológico de confianza que rompa el letargo que sufrimos, es la reforma fiscal—basada, como siempre, no meramente en elevar el nivel de la recaudación tributaria, sino en consolidar un sistema fiscal sea parejo, transparente, y a la vez basado en una reforma hacia adentro, en el manejo del presupuesto.

Sin duda, los agitados debates presupuestales han generado una ola de propuestas sobre la reforma fiscal, el nivel del déficit público, aumento al mal llamado “gasto social”, entre otros temas de la ciencia oculta de finanzas públicas. Empero, es esencial investigar las causas de la “incultura de no pago” que impera en la sociedad mexicana, a pesar de tanto esfuerzo impopular por elevar la recaudación. Existe la percepción generalizada que los impuestos que recauda el gobierno sirven más para beneficiar a la clase política que para canalizar recursos hacia actividades públicas. Esta percepción es un reflejo que no existe transparencia sobre el origen y el uso de los fondos que se recaudan por medio del sistema impositivo. Esta imagen alimenta una cultura de cinismo fiscal que conduce, entre otras cosas, a fuertes incentivos para buscar la evasión de las responsabilidades fiscales de agentes, independientemente de argumentos sobre si la carga fiscal es baja o sobre si reducir el impuesto al valor agregado es positivo.

Una de las formas de elevar la recaudación sería a través de la certidumbre fiscal: la credibilidad en el manejo de recursos públicos, que estos sean verificables por fuentes autónomas. El reclamo de reducir impuestos pero aumentar el gasto se ha convertido en falsa bandera de la justicia social, en la medida que los abogados de gastar mas de lo que se tiene nunca explican quién pagará la factura de su irresponsabilidad fiscal. Es indudable que si la gente percibe que los impuestos se usan para consolidar la riqueza de grupos de funcionarios, y no para la protección cívica o la construcción de obras públicas, entonces habrá una tendencia natural para reclamar la devolución de los impuestos. Por ende, una forma de combatir la evasión es por medio de la transparencia fiscal.

¿Causantes o contribuyentes?

La reforma fiscal, por lo tanto, debe tener un aliado capital en la política social, en los subsidios directos, en las estrategias para sobre-compensar el cobro de impuestos en forma uniforme con aportaciones a fondos individualizados de pensiones, con esquemas de transferencias, visibles y transparentes. En materia fiscal, el privilegio de unos es la pérdida de otros. Una exención fiscal en un sector significa un mayor tributo en otro. Esta píldora es amarga, y la preferencia es evadir la realidad en vez de reconocerla. Al final del día, el debate fiscal no debe ser sobre recaudación o sobre incentivos. Es sobre un examen del gasto público, sobre lo los contribuyentes esperan de sus servidores. Si se exige más gasto, habrá que pagar la factura impositiva. Hay que tener corazón, pero hay que pensar con la cabeza. En la actualidad, los dos quintiles con menores recursos económicos (o sea, las familias mas pobres) de la población recibe, en términos per capita (por habitante) tan solo 21% de los beneficios fiscales destinados al rubro de “gasto social”, mientras que los dos primeros quintiles de la población recibe 40% de estos beneficios. Esta regresividad es patente, pero es también el resultado natural de prácticas contables corruptas, inercias en la asignación de recursos, y la ausencia de transparencia en la gestión del gasto público.

El reto fundamental, entonces, no es re-distribuir el pastel de recursos fiscales, sino formar oportunidades de mayor crecimiento. Aun así, una forma contundente de aumentar la eficiencia del gasto en el sector social sería por medio de aportaciones directas. Javier Bonilla ha planteado, en varias ocasiones, una transferencia del presupuesto que se podría convertir como el reto “trascendental” de una eventual reforma presupuestal:

Si el gobierno le quisiera dar un salario mínimo por familia a la mitad de la población, esto costaría sólo 10% del presupuesto federal. En lugar de ello el gobierno gasta cinco veces esa cantidad en “gasto social” y los pobres siguen ahí. ¿Sabe por qué? Porque el gasto se queda atrapado en el aparato federal. Hacer mejor gobierno es hacer menos gobierno, no más. Y hacer menos gobierno es dar pagos directos en lugar de hacer crecer una burocracia que, a pesar de las mejores intenciones, en poco ayuda a quienes menos tienen. Hacer transferencias monetarias directas “para que les alcance” no sólo ayuda efectivamente a la población, reduce el crimen y mejora la percepción de la justicia de la sociedad. (Javier Bonilla, “Pa´ que te Alcance”, El Economista, Mayo 9, 2003, p. 31).

Un gobierno fuerte, bajo esta visión, es un gobierno limitado, pero comprometido con sus funciones básicas. En general, u n requisito para el desarrollo a largo-plazo es un sistema tributario que maximice ingresos fiscales sin lesionar los incentivos empresariales y laborales. Suena fácil, pero el reto es capital. Los agentes económicos, en la medida que disfruten de amplia libertad fiscal, de derechos fiscales, de estabilidad fiscal, tendrán los incentivos para crear más riqueza, mayor nivel de bienestar. El especialista en la materia Paul Craig Roberts dice que “la libertad económica surgió cuando los siervos y esclavos se convirtieron en seres libres. La diferencia consistía en si la persona era o no dueña del producto de su trabajo”. Resulta, sin embargo, que los últimos años los mexicanos que forman parte del universo total de contribuyentes tienen que trabajar casi dos terceras partes del año (224 días) para cumplir con las obligaciones tributarias que impone el gobierno mexicano. Esto significa que el Estado es “dueño” de más de la mitad del fruto de nuestro trabajo, y por ende de un cierto número de jornadas laborales.

Este resultado se puede apreciar por un índice que mide la libertad fiscal—el Día de Libertad Fiscal. El cálculo de este índice, elaborado por Adolfo Gutiérrez Chávez en sus versiones 2001-2003, supone un porcentaje del ingreso bruto de las familias, junto con la estimación de diversas tasas impositivas generadas a partir de las rentas del mes, los gastos, así como los efectos de otras percepciones. Por cierto los últimos cuatro deciles del entorno económico del país absorben el total de la recaudación tributaria. Las familias de ingresos más altos pagan hasta 65% de su ingreso en impuestos, lo que arroja un día de libertad fiscal a mediados de septiembre, mientras que las familias de los deciles más pobres pagan 7% de su ingreso bruto. Esta es una muestra, de varias otras, de las distorsiones que sufre nuestro sistema fiscal. El incentivo de las familias de altos ingresos es evadir, dado el alto grado de “esclavitud fiscal” operante. Del total de los impuestos pagados, las familias más pobres aportan el 0,8%, mientras que las más ricas lo hacen en 78%. La evasión, tanto para el contribuyente más pobre como para el contribuyente más rico, es un deporte nacional no por mala fe, sino por reglas del juego que generan o imposibilidad de cumplimiento (bajos, o raquíticos, ingresos) o incentivos para evadir (sobre-fiscalización). El día de libertad fiscal es una muestra contundente de la necesidad de una profunda reforma en el sistema fiscal mexicano. Un país no puede lograr la prosperidad si el promedio de su trabajo pertenece al gobierno en razón de dos terceras partes del año. Por ello, la gran prioridad en la reforma presupuestal que necesita México debe comenzar por un proyecto de racionalización de egresos, de encontrar tela de donde cortar en el presupuesto federal.

Pocos, sin embargo, se cuestiona si hay tela de donde cortar—algo que, por cierto, equivale a contemplar la reforma fiscal interna, de adentro hacia fuera, una que inicie con el gasto público y el proceso presupuestal. En la gráfica sobre el crecimiento del gasto social anteriormente mencionada, de Quántica Consultores, Javier Bonilla demuestra que la relación entre aumento en el gasto social como proporción del gasto total, y el deterioro de la participación de la gente más pobre del país en el ingreso nacional, representa una relación inversa, sobre todo a partir de la década pasada. A más gasto social (o sea, el gasto público en proyectos llamados “sociales”), increíblemente, más pobreza. El reto, como lo plantea Bonilla, es ¿cómo explicar esto?

Es una interrogante capital. En gran parte, la explicación se deriva de la obesidad del aparato burocrático. Es decir, el crecimiento de la burocracia se come una gran parte del gasto que debería destinarse a los que menos tienen. En otro ejercicio, el mismo Bonilla nos asegura que si el gobierno hubiera mantenido el “gasto social” uniforme durante los últimos quince años y hubiera regalado la diferencia directamente a las familias más pobres, estas hoy contarían con un ingreso por familia tres veces mayor al que tienen hoy. Este sería, entre otros múltiples beneficios, la principal virtud de encontrar “tela de donde cortar”. Un ahorro de tan sólo 10 por ciento en los proyectos de egresos que se han presentado a partir de la ultima década, incluyendo el presupuesto para 2005, equivale a un monto alrededor de 140 mil millones de pesos—cifra mucho mayor al ingreso adicional estimado por concepto de la reforma fiscal. Una décima parte— ¿acaso es mucho pedir un apretón del 10% en todo el ejercicio del gasto? Habría mucho, muchísimo recurso para fines de aliviar, incluso superar la pobreza.

Sin embargo, ¿porqué tanta resistencia a esta medida de austeridad, o una reforma fiscal “de adentro”? La razón es que atenta contra el mercado de rentas gubernamentales. No hay justificación fiscal, menos una vez que se calcula el alto costo de oportunidad, de mantener vivas entidades improductivas o irrelevantes, que le cuestan al causante así como a las tantas familias más necesitadas que podrían recibir esos recursos en forma directa, sin el ogro filantrópico como inoperante intermediario.

El universo de burócratas totales ha crecido once veces en los últimos treinta años. Este universo, como cualquier otro, defiende sus intereses, sus rentas. Los miembros están repartidos en 365 dependencias. Algunas son necesarias, ciertamente. Pero debemos cuestionar si no hay tela donde cortar, si no podemos llegar al 10% de ahorro como el resto de los mortales mexicanos, cuando encontramos entidades paraestatales tal como Productos Forestales Mexicanos, o Notimex, o el Fondo Nacional de Turismo; u otras entidades como la Oficina del Artículo 27 Constitucional, Registro Agrario Nacional, Centro de Estudios Superiores de Turismo, y tantos más. Vaya, ¿cómo es posible que en Los Pinos se operen más de 2.000empleados, contra 1.700 en la Casa Blanca de EUA? Verdaderamente, que no se insista que no hay tela de donde cortar.

Hacia una cultura de crecimiento

La reforma presupuestal, y la determinación del gobierno que realmente queremos (el nivel de gasto y el tamaño del aparato estatal), es una de las reformas estructurales más importantes que requiere nuestro país para consolidar las bases institucionales de una sociedad abierta, basada en la libertad económica. En las palabras de Mario Vargas Llosa, nuestra sociedad sufre el “miedo a la libertad”. Ello exige trascender la disputa ideológica, y política. Este es el desafío que presenta una reforma presupuestal integral, sin adjetivos.

En este sentido, la prioridad de gobiernos comprometidos con la transformación es aterrizar un programa con características de abajo hacia arriba: realizar iniciativas micro, como una reforma en el gasto federal del gobierno, que en conjunto generen un clima más rentable de crecimiento. Este reto es parte de lo que Andrés Velasco llama los “retos de la modernización liberal”. El platea tres retos: hacer congruente la reforma económica con la reforma política; procurar que los beneficios del cambio en su totalidad se filtren a todoslos sectores sociales; y neutralizar los factores “pre-modernos” que ponen en entredicho la estabilidad del cambio estructural. El reto, entonces, es re-escribir las reglas del intercambio de bienes y servicios, en un país donde estas reglas han sido diseñadas para obstaculizar la actividad cotidiana.

No hay soluciones mágicas. La reforma estructural toma tiempo, toma esfuerzo, y es necesariamente integral. Ya nos advierte Ruth Richardson: un avance en materia fiscal que no sea acompañado por uno similar en materia monetaria o material laboral no surte el efecto integral deseado, e impone una carga desproporcional en uno de varios rubros de la reforma global. En materia presupuestal, es esencial reconocer el sentido común que el privilegio de unos siempre es la pérdida de otros, que una exención fiscal en un sector significa mayor tributo en otro. Al final del día, insistimos: el debate fiscal debe comenzar con un examen sobre el gasto público, sobre lo que la sociedad general espera del gobierno. Si se exige más gasto, habrá que pagar la factura: con impuestos especiales o sobre consumo o sobre ingreso; o con endeudamiento interno, lo que significa impuestos para futuras generaciones. Pero a partir de un nivel de gasto público, empieza la desviación de recursos escasos que podrían destinarse a usos más productivos por agentes individuales.

El reto no es re-distribuir la riqueza, bajo el mito servicial del gasto social, sino distribuir oportunidades de crecimiento. En el largo plazo, la política pública exitosa debe atacar problemas estructurales con soluciones estructurales. El objetivo, por lo tanto, no es sólo cambiar el marco jurídico para lograr crecimiento o competitividad o confianza. Esos son sólo medios, aunque de vital importancia, para alcanzar un sólo fin: transformar la enorme riqueza potencial de nuestra nación en riqueza que permita a los habitantes lograr un mayor nivel de vida, y vivir mejor: riqueza real.

Quisiera agradecer a Juan Carlos Leal y Javier Bonilla Castañeda, y en especial a Adolfo Gutiérrez Chávez, por sus valiosas aportaciones en la elaboración de este trabajo.