
Arturo Gómez / El Sol de México
Ciudad de México.- El elevado costo de su aparato burocrático mantiene a México como país líder en crecimiento de gasto corriente que este año absorberá el 74.49 por ciento del total del presupuesto de egresos, en detrimento de proyectos de inversión productiva o ampliación de programas de alto impacto social.
Análisis de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) de la Cámara de Diputados, destacan que el gasto corriente durante los sexenios de Fox y Felipe Calderón se ha mantenido en una proporción de tres a uno sobre el gasto de capital, impactando negativamente en el desarrollo económico del país.
Entre el 2000 y el pasado ejercicio fiscal fueron ejercidos 14.9 billones de pesos de los cuales 12 billones -80.74 por ciento-, se destinaron a la operación del aparato administrativo y sólo 2.8 billones -19.26 por ciento- a proyectos de infraestructura u obras de inversión.
El recorte de 35 mil millones de pesos que implica reducir 3.5 por ciento el gasto en servicios personales y 6.4 por ciento en costos administrativos y operativos, sólo representa el 0.6 por ciento del total presupuestado en 2009 para gasto corriente.
Con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Banco Mundial, el organismo legislativo subraya que frente a ese oneroso gasto corriente, México se mantiene a la zaga en inversión de capital productivo con apenas 25.51 por ciento del total de su gasto programable a ejercer este año por 2 billones 320 mil millones de pesos. Guatemala, Argentina, Brasil y Chile destinan montos superiores al 25 por ciento de su gasto a capital de inversión acercándose gradualmente a naciones de la OCDE que para gasto productivo destinan 42 por ciento del total de su presupuesto.
La información de ambos organismos internacionales coincide en que México se mantiene a la cabeza en crecimiento de su aparato burocrático -5.6 por ciento anual- frente a naciones de América Latina con proporción de entre 2.8 y 3.2 por ciento, las cuales destinan entre 48 y 60 por ciento de su presupuesto a gasto corriente.
En ese sentido, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados apunta que con relación al pasado presupuesto de egresos, este año se ejerce 14.5 por ciento más en gasto corriente ante la constante expansión del aparato burocrático y retabulaciones, compensaciones y bonos que se pagan a funcionarios intermedios y de alto nivel.
En este año por ejemplo, la Secretaría de Hacienda está ejerciendo recursos adicionales por 770 millones de pesos para pago de salarios, creación de plazas y otras medidas contingentes de carácter laboral, al igual que la Secretaría de Agricultura con un adicional de 334 millones, la Secretaría del Medio Ambiente con 372 millones de pesos más y la Procuraduría General de la República con un gasto adicional de mil 301 millones de pesos.
Conforme al presupuesto de egresos de este año, de un total de 2 billones 320 mil millones de pesos, un billón 728 mil millones -74.49 por ciento- se destinan a gasto corriente y 591 mil 862 millones -25.51 por ciento- a inversión física.
Tan sólo para pago de servicios personales y "otros corrientes", el Gobierno federal ejercen un billón 178.4 mil millones de pesos que representan el 68.2 por ciento del total del presupuesto asignado para la operación de la administración pública.
Ejemplo del enorme costo operativo por pago de salarios y servicios personales, es el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que destina 97.9 por ciento de su presupuesto -292 mil 870 millones de pesos- a gasto corriente y sólo 2.04 por ciento -seis mil 121 millones de pesos a inversión física.
El elevado monto en gasto corriente, también mantiene a México entre las naciones de Latinoamérica que menor parte de su presupuesto invierte en educación, salud y desarrollo tecnológico lo que explica la constante pérdida de posiciones en la escala internacional de competitividad y desarrollo humano que del lugar 32 descendió al 52, en los últimos diez años, según evaluación del Foro Económico Mundial.
* Presupuesto paralelo
Antonio Ortega Martínez, presidente de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación, señaló aunado al oneroso gasto corriente en detrimento de la inversión productiva, se enfrenta un manejo discrecional del presupuesto por parte de la Secretaría de Hacienda que indebidamente transfiere recursos a fondos, fideicomisos u otros programas de la administración pública para "tapar hoyos" o crear nuevas coordinaciones o instancias.
"Paraestatales como Pemex, el propio Instituto Federal Electoral y la Secretaría de la Función Pública, continúan incrementado sus gastos en compensaciones, asesorías y servicios personales destinados a los altos mandos que se espera poder detectar en los análisis de la Cuenta Pública de los años precedentes a 2008", subrayó.
Ortega Martínez sostuvo que por el manejo discrecional de las partidas o presupuesto paralelo que maneja la Secretaría de Hacienda, no es posible tener un control estricto sobre las retabulaciones, compensaciones y prestaciones que se pagan a los funcionarios de alto nivel de la administración pública que por fortuna, dijo, quedarán circunscritos a la recién aprobada Ley de Salarios Mínimos.
El legislador consideró que más que una reforma fiscal regresiva con la que se pretende gravar con el IVA medicinas y alimentos, lo que se requiere es un manejo eficiente y transparente del presupuesto que aliente los proyectos productivos y no incurrir en los criminales dispendios de la administración pasada en que casi la totalidad de los excedentes petroleros se canalizaron al gasto corriente.
* Apretarse el cinturón
Raúl Feliz, profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), apuntó que entre las alternativas para fortalecer las finanzas públicas y atenuar el "hoyo" fiscal por 300 mil millones de pesos, está la reducción del gasto corriente y utilización eficiente de los ingresos petroleros.
El gasto corriente, subrayó, representa un gran "hoyo" ante los graves problemas que está viviendo la economía mexicana que a diferencia de sus similares en América Latina registrará un decremento de 5.5 por ciento, la caída más baja desde la crisis de 1995.
Feliz asentó que ante la situación de emergencia económica al gobierno no le queda más que "apretarse el cinturón" y liberar todos los recursos disponibles para gasto de inversión que impacten en desarrollo económico y generación de empleos "porque sólo en esa medida se podrán obtener más recursos para resarcir los ingresos fiscales".
El catedrático señaló que otra alternativa sería recurrir a un mayor endeudamiento externo aunque esto implicaría una situación de riesgo ante el vencimiento de la cobertura petrolera para el 2010. "De todas formas, es imprescindible que el Gobierno federal empiece a disminuir su gasto corriente que sin duda alguna representa una pesada lápida para poder empujar las medidas anticíclicas que no han tenido el impacto deseado porque fueron tomadas tardíamente".
Precisó el catedrático que desde el segundo trimestre del año pasado se tenían precedentes de una baja en la actividad industrial y recaudación fiscal, pero no se tomaron las medidas preventivas y la situación se agudizó con el brote de la influenza humana cuyo costo es el equivalente al 0.3 por ciento del PIB.
Por su parte, el senador priísta Mario López Valdés, calificó de crítica la situación económica del país por el enorme "hoyo fiscal", la caída de las exportaciones, el desempleo creciente y la baja en la recaudación tributaria "que complican seriamente el panorama para 2010".
Los diputados Juan Guerra y Ascensión Orihuela, advirtieron que la situación obliga a recortar el gasto corriente y reasignar partidas a programas prioritarios. Incluso se pronunciaron por desaparecer dependencias como la Secretaría de la Función Pública que absorbe un presupuesto que no justifica.
Indicaron que solicitarán al Gobierno federal modifique los criterios de política económica para 2010 destinados a priorizar programas productivos y reducir en la mayor medida posible, el gasto corriente, lo que implicará la revisión en el gasto de muchas paraestatales y organismos descentralizados donde se concentra una elevada burocracia.
* Las cifras
El presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Senadores, Francisco Labastida Ochoa, afirmó que el crecimiento desmedido en el gasto burocrático se observa directamente en los más de 32 mil empleados de confianza de Petróleos Mexicanos que perciben salarios sustancialmente superiores a los sindicalizados, además de contar con compensaciones, gastos de representación y préstamos.
Refirió que de acuerdo a informes de la paraestatal, en los últimos seis años la plantilla laboral aumentó en 5 mil personas, de los cuales tres mil fueron contratados en forma definitiva y el resto por tiempo y obra determinada.
Actualmente, según el Consejo Coordinador Empresarial, la paraestatal destina más de 61 mil 911 millones sólo para pago de salarios y prestaciones a 145 mil trabajadores entre empleados de confianza y sindicalizados.
Situación similar se observa en la Secretaría de Educación Pública donde aproximadamente un millón 300 mentores absorben el 97.2 por ciento del presupuesto total de 200.9 mil millones de pesos, en detrimento de la ampliación de la infraestructura e impulso de los programas educativos.
De acuerdo a la OCDE la baja productividad y deficiente preparación de los maestros mexicanos, es uno de los principales factores del escaso aprovechamiento académico que mantiene a los jóvenes estudiantes en el último lugar del ranking mundial en comprensión de lectura, capacidad para resolver problemas, historia y geografía.
Informes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores para la Educación (CNTE), revelan que se tiene más de 30 mil escuelas en condiciones deplorables e incluso sin servicios sanitarios por la falta de presupuesto de inversión.
Además, conforme al Presupuesto de Egresos que se ejerce este año, el Gobierno federal únicamente está invirtiendo el 0.4 por ciento del PIB en desarrollo de ciencia y tecnología, a diferencia de Argentina con 0.47 por ciento, Brasil 0.87 o España con el 0.9 por ciento, pero con una enorme brecha con respecto a Estados Unidos (2.7 por ciento), Japón (3 por ciento) o Corea del Sur con 2.3 por ciento.
En servicios de salud públicos México también figura entre los países que menores recursos destina a ese rubro con un 6.6 por ciento de su Producto Interno Bruto lo que lo sitúa por debajo de Afganistán con 9.2 por ciento del PIB, Botswana, 7.1 por ciento; Brasil, 7.5 por ciento; Colombia, 7.3; Costa Rica, 7.7; Cuba, 7.8; Argentina 9.8 y Canadá con 10.1 por cierto.
En su reporte evaluatorio la Organización Mundial de la Salud (OMS), destaca que no obstante que México aumenta cada año su presupuesto en salud, persiste un nivel deficitario en atención e infraestructura por el excesivo gasto corriente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario